Colectivo Nacional de Amigos de la Guardia Civil

Visita Bodegas Coronado

Hay jornadas que trascienden la mera visita técnica para convertirse en una experiencia de aprendizaje compartido. El pasado sábado 24 de enero, una docena de integrantes del Colectivo Nacional de Amigos de la Guardia Civil emprendimos ruta desde valencia hacia La Alberca de Záncara, con punto de encuentro previo en Requena, antes de dirigirnos en varios vehículos hacia nuestro destino: Bodegas Coronado. https://bodegascoronado.com/

La expectación no era casual. Cuando un proyecto familiar consigue articular tradición vitícola, rigor técnico y reconocimiento internacional, el interés profesional y humano se activa de inmediato.

La bodega nace en 2002, fruto de la iniciativa de Don Casildo Coronado García. Hoy, el relevo lo asumen sus hijos: Raúl Coronado Navarro, responsable de la elaboración y SEO de la empresa familiar, y Casildo Coronado Navarro, al frente del viñedo. Dos ámbitos inseparables que aquí funcionan como un único organismo.

El viñedo, situado entre 820 y 850 metros de altitud, constituye el verdadero eje estratégico del proyecto. Trabajar exclusivamente con uva propia o gestionada personalmente, no es solo una declaración de intenciones, es una forma de control exhaustivo. Cada parcela, cada ciclo vegetativo y cada decisión agronómica repercute directamente en la expresión final del vino. La vendimia realizada de madrugada, preserva la frescura del fruto, permitiendo una maceración prefermentativa en frío que favorezca la extracción aromática sin comprometer la fineza.

La elaboración se articula sobre una fermentación rigurosamente controlada en temperatura y maceración, con depósitos específicos y una infraestructura que permite intervenir con precisión en cada fase. La tecnología no impone su presencia, la encauza. En tintos, las variedades Syrah, Cabernet Sauvignon, Cencibel, Merlot y Petit Verdot construyen perfiles estructurados y definidos; en blancos, Sauvignon Blanc y Gewürztraminer aportan nitidez aromática y tensión. Estos vinos han sido reconocidos en certámenes de referencia como los Bacchus y el Concours Mondial de Bruxelles, donde en 2023 uno de sus vinos jóvenes obtuvo el Gran Bacchus de Oro, consolidando su proyección nacional.

La crianza se desarrolla en barricas de roble americano y francés, en una preciosa sala climatizada, cuya arquitectura personalizada por Don Casildo, tiene paredes con arcos que forman nichos/botelleros, donde temperatura, humedad y ausencia de luz favorecen una evolución estable.

La experiencia encontró su punto de mayor expresividad alrededor de una mesa presidida por Raúl y concebida desde la identidad culinaria de la Serranía de Cuenca. El morteruelo, denso y especiado, desplegó su profundidad untuosa; el ajoarriero, puro equilibrio entre fibra y ligereza que invita a seguir degustando; la panceta, con textura y carácter; el jamón serrano y su persistencia salina, mientras el queso de oveja, firme y ligeramente mantecoso, introdujo una dimensión láctica de notable amplitud. Y, como eje central, las chuletillas a la brasa, crepitando aún en el recuerdo, cuyo tostado perfectamente medido realzó el sabor primario de una excelente carne.

En el contexto de una jornada invernal de bajas temperaturas, el conjunto adquirió una agradable coherencia. Los tintos, estructurados y de tanino afinado, abrazaron la grasa noble de pancetas y chuletillas, limpiando el paladar sin perder intensidad. Los blancos, tensos y aromáticamente definidos, refrescaron cada bocado, modulando la salinidad del jamón y la cremosidad del queso con una acidez precisa que prolongaba la experiencia.

Bajo la guía de Raúl Coronado Navarro, cada armonía fue desgranada con claridad técnica y sensibilidad pedagógica. Los taninos pulidos, la acidez integrada y las persistencias limpias dejaron de ser categorías analíticas para transformarse en sensaciones tangibles, comprendidas desde el gusto y no solo desde el discurso. Fue, en esencia, un ejercicio de maridaje consciente, donde gastronomía y vino dialogaron con naturalidad y rigor. Integrada en el proyecto “¡Elige Cuenca!”, la bodega evidencia que su verdadera fortaleza no reside en los reconocimientos, sino en la coherencia sostenida entre viñedo y bodega, entre técnica y sensibilidad.

Para quienes formamos parte del CNAGC, la jornada supuso algo más que una excursión enológica. Fue un ejercicio de convivencia, aprendizaje y reconocimiento al esfuerzo de quienes apuestan por la calidad desde el origen.

Mi agradecimiento sincero a los miembros de la Junta Directiva por la impecable organización de esta excursión. Ojalá tengamos pronto ocasión de reencontrarnos en el próximo evento que, sin duda, sabrán planificar con el mismo rigor y entusiasmo.

Por Mª Luisa Martín-Tejera – 2969

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